Una cadena de restaurantes con varias sedes recibe las encuestas en un formulario.
Solo se mira el promedio, y los comentarios escritos nunca se leen.
Con Think²: Think² envía la encuesta después de cada visita o compra. Lee cada comentario abierto y lo clasifica por tema (servicio, tiempo de espera, producto) y por sede. Cada semana arma un resumen por sede con ejemplos textuales. El gerente decide qué hacer con eso.
Qué cambia: Sabes qué falla y en qué sede, no solo cuánto da el promedio.
Una empresa de servicios recibe calificaciones bajas que nadie contesta.
El cliente insatisfecho se queda sin respuesta y no vuelve.
Con Think²: Cuando llega una calificación baja o un comentario duro, Think² arma el caso con el historial del cliente: qué compró, con quién habló y si tuvo reclamos antes. Avisa al responsable y le propone un mensaje para retomar el contacto. Esa persona lo aprueba o prefiere llamar ella misma. El cierre del caso queda registrado.
Qué cambia: Cada cliente molesto recibe respuesta de una persona antes de irse.
Una empresa B2B tiene pocos clientes grandes que nunca llenan formularios.
Su opinión real aparece en los correos y en las reuniones.
Con Think²: En lugar de una encuesta larga, Think² manda una o dos preguntas por el canal donde el cliente ya conversa, en momentos clave como el cierre de un proyecto. También detecta señales de insatisfacción en los correos del cliente y alerta al gestor de la cuenta, que decide cómo seguir.
Qué cambia: Recibes la opinión de clientes que jamás llenarían un formulario.