Un despacho lleva la contabilidad de varias decenas de pymes en CONTPAQi, Siigo, Alegra o a3.
Cada mes hay que pedir a cada cliente estados de cuenta, facturas de gastos y nómina, y cada uno manda las cosas por un canal distinto.
Con Think²: Think² arma la lista de lo que le falta a cada cliente y redacta un recordatorio que nombra exactamente esos documentos. El recordatorio espera aprobación. Cuando llegan los archivos por correo o WhatsApp, los clasifica por cliente y periodo y los guarda en la carpeta correcta.
Qué cambia: El contador ve en un solo tablero quién ya entregó y quién no, en lugar de reconstruirlo leyendo chats.
Los movimientos bancarios no cuadran con las facturas emitidas y recibidas, y la conciliación se hace línea por línea en Excel.
Con Think²: Think² cruza el extracto bancario con las facturas electrónicas descargadas (CFDI en México, facturas de la DIAN en Colombia) y propone una pareja para cada movimiento. Separa los que no la encuentran y da una explicación probable: pago parcial, comisión o factura faltante. El contador revisa y aprueba los asientos propuestos antes de que se registren.
Qué cambia: El contador dedica su tiempo a las diferencias raras, no a emparejar lo obvio.
Cambia una norma fiscal o se acerca un vencimiento.
El despacho tiene que avisar a cada cliente qué le afecta a él, no mandar un boletín genérico.
Con Think²: Think² toma la novedad que resume el socio y revisa en tu hoja de clientes el régimen, la actividad y las fechas de cada uno. Para cada cliente afectado redacta un aviso con lo que debe enviar y cuándo. El socio aprueba los mensajes antes de que salgan.
Qué cambia: Cada cliente recibe a tiempo un aviso sobre su caso, y el despacho deja constancia de que avisó.