Un vendedor pega la base de clientes en su cuenta personal de ChatGPT para segmentarla.
La empresa no sabe qué cuenta era ni cómo estaba configurado el uso de datos.
Con Think²:
- La empresa conecta en Think² una cuenta de IA que ella controla.
- La segmentación se hace dentro de Think², leyendo directo del CRM.
- Cada consulta y cada acción quedan registradas con hora y autor.
Qué cambia: Sabes con qué cuenta se procesaron los datos y quién lo pidió.
Llega un PDF de un supuesto proveedor con instrucciones escondidas para que la IA reenvíe información.
Si la IA puede enviar por su cuenta, el riesgo es real.
Con Think²:
- Think² puede leer el documento y preparar acciones.
- Pero ningún envío, publicación ni pago sale sin la aprobación de una persona.
- Antes de aprobar, esa persona ve qué se iba a enviar y a quién.
Qué cambia: Aunque la IA se deje engañar, el envío se detiene en una persona.
La política interna dice «no usar IA con datos de clientes», pero el equipo la usa igual porque le ahorra tiempo.
Prohibirla no funcionó.
Con Think²:
- En vez de prohibir, la empresa ofrece una vía controlada: Think² conectado a sus apps y a una cuenta de IA de la empresa.
- Lo que sale hacia fuera pasa por aprobación.
- Todo queda registrado.
- El equipo sigue ganando tiempo, ahora con reglas claras.
Qué cambia: La IA se usa a la vista y no a escondidas.