Un desarrollador conectó el formulario de la web con la API de OpenAI para calificar solicitudes y pasarlas al CRM.
Se fue de la empresa, algo cambió y el proceso dejó de funcionar sin que nadie lo notara.
Con Think²:
- El proceso se describe en lenguaje normal dentro de Think², con la cuenta de la empresa.
- ChatGPT califica cada solicitud nueva y la crea en el CRM con su nota.
- El primer correo al interesado espera la aprobación del comercial, y cada ejecución queda registrada.
Qué cambia: El proceso deja de vivir en el código de una sola persona. Lo que se hizo queda registrado y el equipo puede revisarlo.
Los vendedores resumen sus reuniones en ChatGPT y después pegan el resumen a mano en el CRM.
Muchos no lo hacen, y el CRM queda incompleto.
Con Think²:
- Toma las notas o la transcripción de la reunión.
- ChatGPT las resume en el formato del equipo y propone el siguiente paso y los campos que hay que actualizar.
- El vendedor revisa y aprueba la actualización en el CRM.
Qué cambia: El CRM se llena con lo que de verdad pasó en la reunión, sin que nadie copie y pegue.
Cada persona usa su propia cuenta de ChatGPT.
Lo acordado con los clientes queda en historiales personales y, cuando alguien se va, se lleva el contexto.
Con Think²:
- Cuando se gana un negocio en el CRM, reúne lo acordado en correos y notas.
- ChatGPT, con la cuenta de la empresa, arma el resumen de entrega para operaciones y lo deja en la carpeta del cliente.
- El responsable aprueba el correo de bienvenida antes de que salga.
Qué cambia: El contexto queda en las herramientas de la empresa y no en el historial de una persona.