La líder de marketing armó un GPT con el tono de la marca y funciona bien.
Pero cada pieza hay que copiarla del chat al calendario de contenidos y a la herramienta de publicación.
Con Think²:
- El agente toma cada idea nueva de la hoja del calendario.
- Redacta con las mismas instrucciones de marca y deja el borrador junto a esa fila.
- Ella lo revisa y lo aprueba antes de que se programe la publicación.
Qué cambia: Las instrucciones de marca dejan de vivir en un chat y pasan a un proceso que todo el equipo usa igual.
Alguien del equipo armó en una plataforma visual un flujo de decenas de pasos para responder formularios con IA.
Funciona hasta que falla, y entonces solo esa persona sabe dónde mirar.
Con Think²:
- El mismo proceso se describe en lenguaje normal: qué llega, qué decide la IA y adónde va el resultado.
- Se conectan el formulario, la hoja y el correo.
- Cada respuesta espera hasta que alguien del equipo la aprueba, y cada paso queda registrado.
Qué cambia: Cualquiera del equipo puede leer qué hace el proceso y ajustarlo con sus palabras. Ya no depende de una sola persona.
En una inmobiliaria, las consultas de los portales llegan al correo y a WhatsApp.
Cada asesor las pega en el chat para redactar la respuesta y busca a mano qué inmuebles encajan.
Con Think²:
- El agente lee la consulta y busca en la hoja de inventario los inmuebles que cumplen lo pedido.
- Redacta una respuesta con esas opciones y la deja lista.
- El asesor la ajusta si hace falta y la aprueba antes de que salga.
Qué cambia: La respuesta lleva opciones reales del inventario y no solo las que el asesor recordó. El asesor decide qué se envía.