Empezaste en Zapier y un Zap fue sumando pasos, filtros y rutas.
Piensas pasarte a Make para verlo en un lienzo, pero eso es reconstruirlo módulo por módulo.
Con Think²: Antes de migrar, escribe en palabras lo que hace el proceso: «cuando entre un prospecto, califícalo según su empresa y prepara el primer correo». En Think² esa explicación es el proceso: lee el prospecto, lo califica con tu modelo de IA y deja el correo listo. Una persona lo aprueba antes de enviarlo.
Qué cambia: No pasas de una herramienta de pasos a otra de módulos: el proceso queda en palabras.
Usas Make y tu escenario de facturación tiene tantas ramas que solo tú lo entiendes.
Te preguntas si Zapier sería más simple para el resto del equipo.
Con Think²: Describes la regla de cobro: «el día 1, genera la factura de cada cliente activo de la hoja y prepara el correo con el PDF». Think² deja las facturas y los correos en borrador. Una persona aprueba antes de emitir y enviar.
Qué cambia: El equipo lee el proceso en palabras, sin aprender a leer un mapa de módulos ni una lista de pasos.
Usas Zapier para marketing y Make para operaciones.
Cuando algo falla, hay dos lugares donde mirar y dos formas distintas de arreglarlo.
Con Think²: Llevas a Think² un proceso de cada lado, por ejemplo «publica el resumen semanal en el canal del equipo» y «avisa al cliente cuando salga su pedido». Think² prepara cada publicación y cada aviso, y una persona los aprueba antes de que salgan. Todo queda en el mismo registro.
Qué cambia: Revisas todo lo que salió en un solo lugar.