Tu Zap toma cada respuesta del formulario web, crea el contacto y manda un correo de bienvenida.
Alguien renombra una pregunta y el correo empieza a salir con el nombre en blanco.
Con Think²: Le dices a Think²: «cuando llegue una respuesta del formulario, guarda el contacto en el CRM y prepárale un correo de bienvenida según lo que pidió». Think² lee la respuesta, guarda el contacto y redacta el correo con tu modelo de IA. El correo no sale hasta que una persona del equipo lo aprueba.
Qué cambia: Si falta un dato, lo ves en el borrador antes de que llegue al cliente, no cuando te responde extrañado.
Para clasificar los correos de soporte armaste un Zap con filtros y varias rutas (Paths).
Cada tipo de caso nuevo es otra ruta, y los correos que no calzan con ninguna palabra clave se quedan sin respuesta.
Con Think²: Explicas los criterios en palabras: «si es sobre una factura, va a contabilidad; si es un reclamo, prepara una respuesta y avísame». Think² lee cada correo, lo clasifica con el modelo que elegiste y deja el borrador listo. Tú apruebas o corriges la respuesta antes de que se envíe.
Qué cambia: Sumar un caso nuevo es agregar una frase al proceso, no construir otra ruta.
Los Zaps de cobranza los armó alguien que ya no está en el equipo.
Nadie sabe bien qué hace cada paso y da miedo tocarlos.
Con Think²: Describes el proceso como se lo contarías a alguien nuevo: «cada lunes, revisa en la hoja las facturas vencidas y prepara un recordatorio para cada cliente». Think² revisa la hoja y deja los recordatorios en espera. Una persona los aprueba y cada envío queda registrado.
Qué cambia: El proceso queda escrito en palabras que cualquiera del equipo puede leer y ajustar, con registro de todo lo que salió.