Tu escenario de pedidos creció módulo a módulo, con rutas y filtros para cada excepción.
Funciona, pero solo quien lo armó sabe qué tocar cuando cambia una regla.
Con Think²: Explicas la regla en palabras: «si el pedido es grande, pide anticipo; si es pequeño, confirma el envío por WhatsApp». Think² lee cada pedido nuevo, aplica la regla y prepara el mensaje para el cliente. Una persona aprueba el mensaje antes de que salga.
Qué cambia: Cambiar la regla es cambiar una frase, sin buscar el módulo correcto en el lienzo.
Un cliente pide cotización por correo y el escenario busca sus datos en el CRM.
Si un campo viene vacío, el escenario se detiene a la mitad y la cotización nunca sale.
Con Think²: Le pides a Think²: «cuando llegue una solicitud de cotización, busca al cliente en el CRM, arma la cotización con la lista de precios de la hoja y prepárame el correo; si te falta algo, dímelo en el borrador». Tú completas lo que falte y apruebas. El correo sale y queda registrado.
Qué cambia: Un dato que falta se vuelve una pregunta que ves al aprobar, no un proceso detenido que nadie notó.
Armas escenarios para varios clientes y cada uno quiere usar su propia cuenta de IA: uno trabaja con ChatGPT y otro con Claude.
No quieres rehacer módulos cada vez que alguien cambia de proveedor.
Con Think²: En Think² conectas la cuenta de IA de cada cliente y describes el proceso una sola vez: «resume cada reunión y prepara el correo de seguimiento con los acuerdos». Si el cliente cambia de modelo, cambias la cuenta conectada. El correo de seguimiento espera una aprobación antes de enviarse.
Qué cambia: El proceso descrito sigue igual aunque el cliente cambie de modelo, y cada cliente usa su propia cuenta.