Una compañera creó con su cuenta el flujo que pasa los pedidos del correo a una hoja de Excel.
Cambió de área, y nadie sabe editarlo cuando cambia una columna.
Con Think²: Describes el proceso: «cuando llegue un pedido por correo, añádelo a la hoja de pedidos y prepara la confirmación al cliente». Think² lee el correo, actualiza la hoja y redacta la confirmación. Una persona la aprueba antes de que salga.
Qué cambia: El proceso queda escrito en palabras que cualquiera del equipo puede leer y ajustar.
Tu equipo trabaja en Microsoft 365, pero los pedidos entran por WhatsApp y la contabilidad vive en otro programa.
Unir las tres cosas en un flujo se volvió un proyecto que nadie quiere tocar.
Con Think²: Le dices a Think²: «cuando un cliente confirme un pedido por WhatsApp, regístralo en la hoja de pedidos y prepara la factura en contabilidad». Think² deja el registro y la factura en borrador. Una persona aprueba antes de emitir y enviar la factura.
Qué cambia: Un solo proceso, descrito en palabras, toca WhatsApp, tu hoja y tu contabilidad, con aprobación antes de cada envío.
Para leer propuestas y contratos largos, tu equipo prefiere otro modelo de IA, pero tus flujos están pensados alrededor del asistente que trae tu suite.
Con Think²: Conectas la cuenta del modelo que elijas, por ejemplo Claude o Gemini, y describes: «cuando llegue una propuesta, resume condiciones y plazos y prepárame la respuesta». Think² hace el resumen y el borrador. Tú apruebas antes de responder.
Qué cambia: Usas el modelo que prefiere tu equipo, con tu propia cuenta, y puedes cambiarlo cuando quieras.