Un centro de estética hace valoraciones para tratamientos faciales, depilación láser o tratamientos corporales.
El plan se entrega en papel o por WhatsApp, y el seguimiento depende de la recepcionista.
Con Think²: Think² registra cada valoración con el plan propuesto. Si en los días acordados no hay primera cita, redacta un seguimiento que retoma lo que la persona preguntó y le ofrece un horario. La coordinadora aprueba antes de enviarlo.
Qué cambia: Cada valoración tiene seguimiento, y sabes cuántas se convierten en tratamiento según el tipo y la profesional.
Los clientes compran paquetes de sesiones.
Cuántas quedan, cuándo vence cada paquete y quién está por terminarlo se lleva en una hoja aparte de la agenda.
Con Think²: Think² descuenta cada sesión al cerrarse la cita en la agenda y le avisa a la persona cuántas le quedan y cuándo vence su paquete. Cuando le falta poco para terminarlo, prepara la propuesta de mantenimiento o renovación. Recepción aprueba cada mensaje.
Qué cambia: Nadie pierde sesiones pagadas porque el paquete venció sin aviso, y la renovación se propone en el momento justo.
Los tratamientos con aparatología o inyectables llevan consentimiento, indicaciones previas y controles posteriores.
Si alguien no recibió las indicaciones, la sesión se cancela o el resultado sale mal.
Con Think²: Antes de cada cita, Think² envía las indicaciones del tratamiento y el consentimiento para firmar, verifica que esté firmado y agenda el control posterior. Las respuestas que mencionan reacciones se marcan para la profesional, que decide qué contestar. Cada envío pasa por aprobación, y los datos no se usan para entrenar modelos.
Qué cambia: Las citas llegan con la preparación hecha, y los controles posteriores no dependen de la memoria de nadie.