Contratación
Las áreas que tiene cualquier empresa del mundo y, dentro de cada una, varias personas. Todas saben lo mismo de su oficio: lo que cambia es quién es cada quien.
Directores de área con IA. Entrenables como un humano. Auditables como un sistema.
Entra con otra cuenta. La que tienes abierta se queda abierta y cambias entre las dos desde el selector de espacios.
← Volver a Think²Esta cuenta de Think² todavía no tiene administrador. Se crea con el enlace de preparación del servidor.
Crea un OAuth Client ID (tipo Aplicación web) en console.cloud.google.com → APIs y servicios → Credenciales. Agrega http://localhost:4870 como origen autorizado de JavaScript y http://localhost:4870/api/auth/google/callback como URI de redireccionamiento autorizado (con tu dominio real en producción). Pega aquí el Client ID y el Client Secret:
Las áreas que tiene cualquier empresa del mundo y, dentro de cada una, varias personas. Todas saben lo mismo de su oficio: lo que cambia es quién es cada quien.
Próximamente podrás estar más cerca de tus colaboradores
Tareas guardadas fuera del camino: no aparecen en el tablero ni en la memoria operativa del colaborador, pero su ficha y su historial quedan intactos. Restaura cualquiera cuando vuelva a ser trabajo vivo.
Estos ajustes son tuyos y solo tuyos: cambian cómo ves tú Think², no lo que ven los demás del equipo.
Tu foto y tu nombre son los mismos en todos tus espacios: así te ven tu equipo y tus colaboradores.
Se aplica al instante, sin recargar. El acabado de vidrio de la app no se toca aquí: es la piel del producto, no un ajuste.
Cambia el idioma de la interfaz al instante. Lo que escriben tus colaboradores sigue en el idioma en que lo escribieron.
Lo que aceptaste al empezar, siempre disponible: los términos, la política de uso aceptable, la de privacidad y la de cookies. Para ejercer tus derechos sobre tus datos —conocerlos, corregirlos, borrarlos o llevártelos— escribe a op@thk2.ai o usa el botón de ayuda.
Una app se conecta una sola vez y queda disponible para todo el equipo. La mayoría se abren para iniciar sesión en la página oficial; otras piden una API key. Think² nunca ve ni guarda tus contraseñas. Qué colaborador puede usar cada cuenta se decide en Usuarios, en su tarjeta.
Con qué IA piensan tus colaboradores. Conecta los proveedores que uses —con tu suscripción (Claude, ChatGPT, GitHub Copilot…), con una clave de API o un modelo local— y elige con cuál piensa el equipo; a cada colaborador le puedes dar el suyo en su tarjeta de Usuarios, y él mismo te propone otro cuando cree que le vendría mejor.
Para que tus colaboradores escuchen los audios que les mandas —por Think², WhatsApp o SMS— y los guarden en su memoria, y para llamarlos desde la app: cada uno contesta con su propia voz, la misma que en sus llamadas por teléfono. Usa la voz de xAI: crea una clave en console.x.ai y pégala aquí. Se comprueba con xAI y se guarda cifrada; por el chat no la mandes nunca.
El cerebro de cada colaborador es un vault de notas: su identidad, playbooks, y TODO lo que vive (conversaciones, decisiones, tareas, actividad, lecciones) anotado con fecha y hora.
Se instala desde el navegador, sin tienda de apps: queda con su icono en tu pantalla de inicio y se abre a pantalla completa, como cualquier app. Es tu misma cuenta, con tus colaboradores y tus datos.
Es la misma Think² que estás viendo, en su propia ventana: tu cuenta, tus colaboradores y tus datos son los mismos, y todo sigue corriendo en la nube. No guarda nada en tu Mac.
No está firmada con una cuenta de desarrollador de Apple, así que macOS pide tu permiso explícito. Son tres pasos y solo la primera vez:
A partir de ahí se abre como cualquier otra app.
Lo que vale para todo el espacio. Las personas y sus permisos se manejan en Usuarios.
Inicios de sesión, invitaciones, cambios de rol o permisos y accesos denegados.
Un solo cobro mensual por todo tu equipo. El pago ocurre en la ventana segura de nuestro procesador de pagos: Think² nunca ve tu tarjeta.
Quién le reporta a quién, personas y colaboradores. Tus colaboradores lo leen en cada mensaje: saben quién les escribe, quién les aprueba y qué no contarle a quién. Arrastra a alguien debajo de otro para cambiar a quién le reporta.
Lo que todos tus colaboradores saben en cada tarea y rutina que ejecutan. Son las mismas preguntas del onboarding: responde las que falten y ajusta las que cambien.
Se borran para siempre su base de datos, su cofre de credenciales, sus archivos y los cerebros de todos sus colaboradores. No hay copia ni papelera.
Informa de un error, sugiere una idea o cuéntanos qué funciona bien.
Enviado con éxito
Gracias. Lo leemos y nos ayuda a mejorar Think².
Cuéntale la tarea paso a paso, o pulsa Grabar mi pantalla y hazla tú una vez mientras narras. Tu colaborador ve los fotogramas de tu pantalla, no solo el texto.
Convierte tu lección en pasos concretos dentro de su cerebro y te confirma qué entendió y qué dudas tiene. Puedes corregirla ahí mismo.
Pulsa Practicar ahora: ejecuta el procedimiento de verdad y su entregable llega a su tablero, en Te necesita. Apruébalo o recházalo con un comentario — de eso aprende.
Con 3 prácticas aprobadas, el sistema (no el modelo) declara el procedimiento dominado. Desde ahí lo ejecuta con confianza en sus ciclos de trabajo.
El onboarding de un colaborador vive en su cerebro: esto es lo que aún tiene marcado como pendiente, lo que te está preguntando en la cola y lo que ya le respondiste.
Ves Think² tal como lo ve esa persona, solo para mirar: no puedes escribir ni cambiar nada. Cada entrada queda en la auditoría.
El código de seguridad de la tarjeta, solo para esta compra: se borra al usarla o en unos minutos.
Quien la construya será el único que la tenga: una herramienta a la medida se queda con su colaborador, no pasa a todo el equipo.